jueves, 27 de febrero de 2014

El Carnaval en España



En España no existen largos periodos sin fiestas. Incluso en los meses aparentemente vacíos entre Navidad y Semana Santa, aparece el carnaval en España. Unos días en los que con naturalidad, pero una sonrisa en los labios, uno se encuentra con superhéroes, caballeros medievales, piratas, payasos o zombis mientras camina por la calle.
El motivo central del carnaval son los disfraces y las máscaras. El carnaval en España no es como el de Venecia - estéticamente hermoso pero emocionalmente distante -, ni excesivo y centrado en el baile como en Brasil. Es una fiesta amable en la que participan personas de todas las edades y en las que incluso con pocos recursos uno se lo pasa bien. Es un juego que permite adoptar una identidad y un comportamiento distinto -más libre, quizás- que el resto del año. Los españoles visten disfraces de acuerdo con sus recursos o su imaginación y salen a la calle para celebrar durante el día y la noche unos días locos en los que nada ni nadie es lo que parece y puedes ser lo que siempre has soñado.
El carnaval en España tiene un origen muy antiguo en festividades romanas. Se extendió por toda Europa durante la Edad Media. Su existencia se debe a Cuaresma, un periodo del año en el que se imponía austeridad alimenticia y moral. Como manera de dar salida a las pasiones y consumir la última carne en mucho tiempo, se toleraban unos días de fiestas sin control en el que los roles sociales se alternaban y se comía y bebía sin medida para compensar la rigurosa Cuaresma. A pesar de las prohibiciones que las autoridades ordenaron en diversos momentos históricos, el Carnaval ha sobrevivido más popular que nunca.
El carnaval en España suele comenzar con un pregón: un discurso de inauguración pronunciado a menudo por alguna celebridad local. A continuación, se celebra en las calles con desfiles, concursos de disfraces, teatro callejero… durante varios días, dependiendo de la ciudad. Tienen su culminación en el Martes de Carnaval, el último día en el que se podía comer carne hasta Pascua. La fiesta termina el Miércoles de Ceniza con el Entierro de la Sardina. En esta parodia de un cortejo fúnebre, se hace un funeral por una sardina, símbolo del adiós a los placeres y la tristeza por la llegada de la Cuaresma.
Existen variaciones importantes en la manera de celebrar el Carnaval en España.
En el Norte, el antroido o entroido en Galicia y el antroxu en Asturias, se relacionan con ancestrales tradiciones paganas de origen celta. Los peliqueiros y cigarróns gallegos son la versión moderna de chamanes prehistóricos con máscaras de animales. En Asturias se comen frixuelos (crêpes) y se celebra el día de las comadres, donde hay una inversión de géneros y las mujeres toman el poder recordando la tradicional sociedad matriarcal de la región.
En Cataluña también es enormemente popular el Carnaval. En Solsona (a hora y media de Barcelona) es muy conocida la penjada del ruc o colgada del burro, en la que se cuelga un muñeco en forma de burro de una cuerda. Pero destaca especialmente el de Vilanova i la Geltrú (a 50km. De Barcelona), uno de los pocos que sobrevivió a las prohibiciones. Es especialmente espectacular, con tradiciones como la merengada - una batalla de pasteles de merengue-, el moixo foguer - un hombre emplumado -, el arrivo o llegada del Rey del Carnaval.
Ciudad Rodrigo, a solo una hora de Salamanca, tiene una de las tradiciones más originales de toda España. El Carnaval del Toro une el carnaval con los encierros y el toreo. Cientos de personas corren delante de los toros en esta curiosa fusión de fiestas. Los encierros a caballo, en los que jinetes corren junto a los toros, es un elemento muy singular de este carnaval.
Pero quizás donde el carnaval en España se vive con más intensidad es en el Sur y en las Islas Canarias. Los principales son los de Cádiz, en Andalucía, y los de Tenerife y Las Palmas en las islas canarias. Son los que más público atraen y sus festivales son transmitidos por la televisión nacional.
Su apariencia es similar al de los grandes carnavales de Brasil y el Caribe, ya que estas ciudades eran puertos importantes en la ruta a América. La música es la protagonista y el elemento más singular son los bandas musicales de aficionados que compiten sobre escenarios o desfilan por las calles. Dos tipos de grupos de aficionados son las comparsas y las chirigotas o murgas.
Las comparsas interpretan música y bailes de influencia latinoamericana con llamativas coreografías ensayadas. Las chirigotas o murgas cantan canciones a cappela o con algún instrumento casero. Sus miembros crean sus propias canciones satíricas basadas en un acontecimiento actual. Su carácter irreverente está relacionado con la subversión social del carnaval medieval.
También se celebran galas de elección de la Reina del Carnaval. Son similares a concursos de belleza pero también se valoran la originalidad y la ejecución de los trajes, obras maestras que pesan hasta 200 kilos y que han de apoyarse en complejos armazones.
Así que, ¡ponte tu máscara y únete a la fiesta!

No hay comentarios:

Publicar un comentario